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PAN
DE AZÚCAR CIUDAD CULTURAL Prof.
Alberto Vaccaro |
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El Calendario en “El Telón Azul del Cielo” (Alberto
Vaccaro)
¿Qué es el tiempo? Si bien los
lectores conocen perfectamente es el concepto, explicarlo con palabras resulta
difícil. La Física lo resume como la relación entre la distancia a recorrer y
la velocidad del móvil, pero la definición es imperfecta como tal, ya que es
imposible definir velocidad sin
emplear la palabra tiempo.
El tiempo es un concepto
intuitivo, apto para ser discutido filosóficamente. Podríamos definirlo como
“la 4ª Dimensión” (3 del espacio, y una del Tiempo). En el espacio un cuerpo es
alto, largo y ancho (imaginemos una caja de zapatos) y esas son sus tres
dimensiones. El Espacio-Tiempo incluye la 4ª dimensión: no basta señalar el
lugar donde me encuentro, sino que debo agregar el momento. Aquí y ahora no es
lo mismo que aquí y ayer.
En términos prácticos,
podríamos asumir que el tiempo es la “duración” de un movimiento. Si tomamos
como referencia movimientos constantemente repetidos a velocidad uniforme, el
tiempo empleado en completarlos puede usarse como unidad.
El hombre primitivo notó un
ciclo durante el cual se suma un período de luz solar y otro de oscuridad.
Coincide con el movimiento (aparente) que realiza el Sol en torno a la Tierra. El día solar es la primera unidad natural de tiempo. (En realidad debe hablarse de "Día Solar Medio") El minuto, el segundo, la hora, son
divisiones del día. Decir que el día dura 24 horas, no agrega nada... es como
señalar que el metro tiene cien centímetros. La hora es 1/24 del día solar, o sea una parte resultante
de dividir el día entre 24 (15º del movimiento aparente diario del Sol). Así
mismo, el minuto es 1/60 de la hora, y el segundo 1/60 del minuto: la unidad es el día. Unidad natural
porque no hace falta ver relojes para saber que ha transcurrido un día, basta
observar dos salidas del Sol consecutivas, dos puestas, o dos culminaciones
superiores. Como el día tiene duración variable durante el año, se utiliza el
Día Solar Medio, que es un día promedio.
La semana no es una unidad
de tiempo, sino simplemente un grupo de siete días. No está asociada a ningún
movimiento o fenómeno observado en ese lapso, sino a una organización de
nuestra vida, con orígenes bíblicos (“Dios creó al Mundo en seis días y
descansó al séptimo...”). Si pensamos en el calendario, veremos que ni el año
ni los meses deven comenzar domingo, lunes, o cualquier otro día predeterminado.
La siguiente unidad natural
de tiempo es el mes lunar. Un
observador medianamente atento notará que las fases de la Luna cumplen un ciclo
que se completa en 29 días y medio aproximadamente. Si comenzamos a contar
desde la Luna Llena, vendrá la fase Menguante, después nueva, más tarde
creciente y volverá a estar Llena transcurrido un mes lunar.
La tercera unidad natural es
el año trópico, ciclo de las
estaciones. La duración de 365 días, 5 horas, 48 minutos y fracción, puede
apreciarse en el movimiento aparente anual del Sol. El año trópico no equivale
exactamente a 360º de la traslación de la Tierra en torno al Sol (tomando como
referencia a las estrellas). Este último ciclo se denomina “año sidéreo” y no
es el empleado para nuestro calendario.
Para comprender correctamente este tema, es preciso agregar algunos
conceptos: Tiempo solar verdadero: intervalo de tiempo transcurrido entre dos
pasajes consecutivos del Sol verdadero por el meridiano del lugar. Su duración
no es uniforme, por lo que no se utiliza como unidad de tiempo.
Tiempo solar medio: se considera un Sol ficticio -Sol medio- que se desplaza sobre el ecuador con
una velocidad uniforme. El Sol medio define el tiempo solar medio, con duración constante a lo largo del año.
Ecuación del tiempo: diferencia a cada instante entre el tiempo solar verdadero (Tv)
y el tiempo solar medio (Tm):
E = Tv
- Tm
Husos
horarios: El sol pasa por
el meridiano de cada lugar en un momento distinto. Cuando en un país es
mediodía, en otro es de noche, de tarde o de mañana. Dado que la hora se asocia
con la iluminación solar, es lógico que para cada longitud geográfica se tenga una hora distinta. Para no tener que cambiar los relojes minutos más o
menos si nos movemos hacia el Este o hacia el Oeste respectivamente, se crearon
los husos horarios, zonas de 15° de ancho dentro de la cual rige una misma
hora. Así las diferencias horarias son siempre de horas enteras. Por el primer huso
pasa el meridiano de Greenwich, 0° para la longitud geográfica. Hacia el Oeste,
cada huso horario significa una diferencia de -1 hora, y para el Este una
diferencia de +1 hora. La hora
determinada por el huso horario se llama hora legal. Los países pueden
adoptar como hora oficial su hora legal correspondiente, u otra hora de
acuerdo a conveniencias de integración regional o aprovechamiento de luz
natural, entre otras razones. Algunas naciones muy extensas en longitud, pueden
adoptar más de un huso horario y por lo tanto más de una hora oficial.
Calendario,
conjunto de reglas para medir el tiempo, es una palabra derivada de Kalendae,
nombre que los romanos daban al primer día de cada mes.
En algunas culturas
primitivas, los calendarios se basaban en
las fases de la Luna, lo que no permitía una adecuada regularidad y
correspondencia entre las fechas.
Más tarde se adoptó como
unidad básica el año trópico, o lo que es lo mismo, el ciclo de las estaciones,
medible por la posición del Sol en el cielo respecto al Ecuador Celeste.
El “Mundo Occidental” se
rige por el Calendario Gregoriano,
creado en 1582 por el Papa Gregorio XIII, al reformar el calendario Juliano,
obra de Julio César y el astrónomo
Sosígenes, en el 45 a.C.
Según el Calendario Juliano,
el año constaba de 365,25 días, es decir, 365 días y 6 horas. A efectos de
integrar en un solo año, un número entero de días y de meses, y un número
entero de días cada mes, se crearon los meses de 30 y 31 días, y un mes de 28 que se transformaban en 29
cada cuatro años. De ese modo, las seis horas sobrantes cada año de 365 días,
se acumulaban para a los cuatro años (6 hs
x 4 = 24 hs) formar el día extra.
El calendario Juliano
adolecía de un error pequeño, pero importante: el año trópico duraba en
realidad 11 minutos y 12 segundos menos. Para 1582 el error era de 10 días, de
modo que el equinoccio de Aries (primavera para el hemisferio Norte, otoño para
el Sur) se producía el 11 de marzo y no el 21.
Gregorio XIII eliminó los
días sobrantes y modificó la regla de los años bisiestos:
Un año bisiesto cada cuatro
corregía la diferencia de 6 horas anuales, pero la verdadera diferencia
resultaba de 5 horas y casi 49 minutos. Cada 400 años sobraban tres días. ¿Cómo eliminarlos? Bastaría con suprimir tres
años bisiestos, para que desaparecieran tres 29 de febrero, los tres días
sobrantes. No obstante, la eliminación de esos años bisiestos tendría que
obedecer a una regla que no dejara dudas sobre el calendario de los años
futuros. Como cada 400 años existen 4 fines de siglo (por ejemplo, 1.400,
l.500, l.600 y 1.700) El problema se superaba si sólo fueran bisiestos aquellos
fines de siglo cuyas dos primeras cifras formaran un número múltiplo de 4. (en
el ejemplo, 14, 15 y 17 no lo son, pero 16 sí, entonces, de los citados, sólo
el año 1.600 sería bisiesto.
En el calendario Juliano un
año sería bisiesto si su número completo fuera múltiplo de 4 (o divisible por
4). En el Gregoriano lo será si las dos últimas cifras forman un número
múltiplo de 4, o si las dos últimas cifras son 00 y las dos primeras forman un número múltiplo de 4.

1996 fue bisiesto, porque 96
es divisible por 4. Lo mismo puede decirse de 1936, l544, 1280, etc.. En cambio
1981, 1747, 1489, etc., no fueron bisiestos porque sus dos últimas cifras no
hacen un número múltiplo de 4. Los años 1.200, 1.600, 2.000, 2.400, son
bisiestos porque 12, 16, 20 y 24 son múltiplos de 4.
El diagrama permite
determinar si un año es o no bisiesto. Basta sustituir ABCD por el número del
año. En el caso de 1546 preguntaríamos si CD = 46 es un número múltiplo de 4. A
la respuesta NO agregamos la pregunta: CD = 00? Y respondemos NO, CD = 46.
Entonces el año NO es bisiesto.
Nuestro calendario consta de
un año civil formado por doce meses civiles de diferente duración:
ENERO: (31
días) en latín Januarius, dedicado a Jano dios del Estado.
FEBRERO: (28
o 29 días) –Februarius- por Februus, dedicado al culto de los muertos.
MARZO: (31
días) Su nombre se deriva de Martius, por Marte.
ABRIL: (30
días) Originalmente Aprilis, de aperire, abrir, época en que se abría con el
arado el surco de la sementera.
MAYO: (31
días) tomó su nombre de Maia, deidad de la antigua Italia, personificación de
plenitud.
JUNIO: (30 días)-Junius- ofrendado a Juno.
JULIO: (31
días) -Julius- nombre dado al mes
Quintilis en honor del emperador de Roma,
Julio César.
AGOSTO: (31 días) -Augustus- nombrte dado al mes
Sextilis en homenaje al emperador Augusto.
SETIEMBRE: (30 días) –September-
por séptimo. (*)
OCTUBRE: (31
días) –October- por octavo (*)
NOVIEMBRE: (30
días) –November- por noveno. (*)
DICIEMBRE: (31
días) –December- por décimo. (*)
(*)- Antiguamente los meses
se numeraban de primero a duodécimo, y el primero era el actual Marzo, mes de
la primavera para el hemisferio Norte. Por eso los meses de setiembre, octubre,
noviembre y diciembre eran respectivamente séptimo, octavo, noveno y décimo.
Los cónsules en Roma tomaban posesión de su cargo en la época dedicada a Jano,
dios del Estado, por lo que en el año
153 a.C. enero pasó a ser el primer mes, y diciembre el duodécimo.
LOS
DÍAS DEL 5 AL 14 DE OCTUBRE DE 1582 JAMÁS EXISTIERON
Ocurrió que, cuando en ese
año se aprobó la “Reforma Gregoriana” del calendario, se arrastraba una
diferencia de diez días entre la fecha del calendario Juliano y la correcta por
el comienzo de las estaciones (año trópico). Tras resolver el problema de
futuro modificando la regla para determinar años bisiestos, había que eliminar
los días acumulados por el error de 11 minutos y 12 segundos anuales. Se
decretó así que del jueves 4 de octubre de 1582, se pasara directamente al
viernes 15 del mismo mes.
Entre algunas cosas curiosas
que se recuerdan por este hecho, figura la muerte de Santa Teresa el 4 de
octubre, y sepultada el 15 de octubre, teóricamente diez días después. Sin
embargo, el sepelio ocurrió al día siguiente del fallecimiento.
FECHA
DE COMIENZO DEL SIGLO XXI: 1º DE ENERO
DEL 2.001.
Los romanos no conocían el
cero, y sus números eran ordinales: no decían dos, diez, cincuenta, sino
segundo, décimo, quincuagésimo.
Todos los meses comienzan el
día “primero”, y no el “cero”, así como los siglos comienzan en
el año “primero”. Esto significa que el primer año, supuestamente el del
nacimiento de Cristo, no fue “cero”, sino “primero”. El último año del primer
siglo no fue el 99 sino el 100. Claramente se entiende entonces que el último
año del siglo XX es el 2.000 y el primero del siglo XXI el 2.001. Lo mismo
podemos decir del tercer milenio.
Más allá de este detalle, no
existe plena certeza de la fecha del
nacimiento de Cristo. El 1º de enero del año primero se toma como el de la
circuncisión del Señor, y desde allí se mide el tiempo en uno y otro sentido,
antes y después de Cristo. La fecha responde a una convención y no a una
realidad indiscutible. Basta pensar que recién desde el 525 de nuestra era, se
aplica el calendario “Anno Domini” diseñado por el monje romano Dionisio
Exigus, y cuya cuenta comienza con el nacimiento de Jesucristo. Aparentemente
el monje omitió los cuatrop años del reinado de Octaviano, hijastro de Julio
César, y fijó el nacimiento de Cristo en el 749 de Roma en vez del 753. De
todos modos, a los efectos de nuestra medición del tiempo, la diferencia es
irrelevante y la numeración de los años es la del Calendario Gregoriano.
Nuestro calendario no es
perfecto: sobra un día cada 3.334 años. Considerando que el
primer año bisiesto después de la reforma gregoriana fue el 1.600, la
corrección tendrá que hacerse en el 4934. Bastará con eliminar un año bisiesto,
el anterior –4932- o el siguiente –4936- para disponer de otros 3.334 años sin
problemas.
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